Me preguntas??? Estas ansias escapan a la mera definición de profesión; son de alguna manera una especie de estigma o esencia que encuentra las palabras exactas para enmarcarte en una condición más que en un concepto… y luego la realidad es más sencilla o más complicada?: escribes porque vives y vives porque escribes.

martes, 15 de agosto de 2017

Cómo saben los niños...



En la parada de ómnibus, dentro del bullicio, los ojitos brillantes me atraparon primero y el diálogo después. Alberto parecía de unos escasos 5 años y daba carreras sin parar mientras su mamá lo regañaba en vano.
En algún momento ella alzó la voz y le dijo: "Quédate tranquilo si quieres que te compre los zapatos Adidas para ir a la escuela". Increíblemente el niño obedeció.
La mujer a su lado se sonrió un poco y comenzó la conversación: ..."cómo saben los muchachos hoy en día". Y contó a la multitud que había tenido que buscarle una lonchera a su hija de las más caras porque de otra forma se negaba a empezar el tercer grado.
Las anécdotas continuaron, pero a esas alturas mi cabeza andaba lejos. Sentí ipso facto un alivio inmenso porque mi hijo aún no entiende nada de marcas reconocidas ni de precios. Y si tuviera en frente cualquier lonchera posiblemente se pusiera a improvisar con ella un juego de fútbol.
Luego me vino de golpe vergüenza ajena por aquellos alardes en medio de una cola tan heterogénea en posibilidades, necesidades y aspiraciones. No fui la única que reaccionó con disgusto, pues una señora no logró aguantarse y balbuceó: "Cómo hay gente equivocada en la vida".
El cubano conoce bien de limitaciones económicas. Los de mi generación y de otras más, crecimos en la absoluta escasez de cuestiones básicas como alimentos, productos de aseo personal y ni hablar de las ropas. Y es raro, pero la lección parece no haber dejado enseñanzas. Con el tiempo muchos nos hemos vuelto consumistas, materialistas, al borde de construir un supuesto estatus por el vestuario que usas.
Por supuesto, los infantes son nuestro reflejo. Y resulta lógico que con escasos años ya sigan el patrón reproducido por sus padres sin poder entender cuán absurdo es. Tristemente se convierten en personas superficiales, y crecen lejos de los valores por los que tanto se ha luchado en este país de raíces humildes y de gente trabajadora, sin títulos de nobleza.
Todo el mundo quiere lo máximo para sus hijos, eso ahora lo sé. Y está bien sacrificarse para tener el mejor futuro posible. Pero las posesiones materiales no pueden ser el atractivo supremo de la vida, no ha de medirse a un ser humano por el dinero que logre. Un egoísmo absurdo lleva a muchos a torcer el rumbo, a venderse tras falsas quimeras.
El show de talentos La Colmena TV, en nuestras pantallas, muestra la imagen más linda de los niños cubanos. Risas, abrazos, compañerismo y aquella gran verdad de que el mayor talento es tener buen corazón.
Mi pequeño como el de la historia de inicio, resulta excepcional desde el fondo de su individualidad. El límite de sus potencialidades me desvela en las noches. Y qué bueno observarlos crecer, descubrir cada mañana algo nuevo desde sus ojos. Ellos pueden ver profundo, incluso, lo invisible a la vista, si somos capaces de mostrarles... porque es una gran verdad, cómo saben los niños de hoy en día.

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